La poesía no atiende a motivos ni a normas. No requiere de una razón para existir: es, y con ser ya todo lo ha conseguido. La poesía se retuerce y endereza, abarca cuanto le place y regresa al punto de partida, y no acepta una mano que la constriña. Y la poesía de Raquel López Martín demuestra, verso tras verso, ser absoluta y descaradamente libre. En su «Antología poética» nos invita a la desnudez de su alma y no teme mostrarse vulnerable, indecisa, asustada y llena también de esperanza. La finura de su trazo impresiona y sus poemas acogen al lector y con dulzura le hablan del logro y de la flaqueza del corazón humano, tan tendente siempre a fragmentarse. «Desnuda en versos» y «De piel a papel», sus dos primeras obras, conviven en esta antología junto a un buen puñado de poemas inéditos —que resultan un excelente análisis antropológico de los temores de nuestro tiempo—, todo ello presentado al lector en una edición exquisita, muy elegante en su fotografía y de diseño impecable. El amor como leitmotiv, la sensualidad más sofisticada, el homenaje a una madre que conmueve y el retrato de la angustia de esas primeras semanas de confinamiento cuando estallara la pandemia, en aquel aciago 2020, son algunos de los hilos conductores de «Antología poética», un trabajo mayúsculo, sincero y de una belleza casi carnal.
,«Escribir es desnudar el alma, y tú estás a punto de descubrir la mía», nos cuenta Raquel, y no miente. A través de sus rimas asonantes, de su poema libre, de esa hermosísima prosa poética con la que nos deleita en ocasiones, comparte la poeta un boceto apasionado y honesto de su intimidad, y nos recuerda que no hay hondura más insondable que la que guardamos dentro. El empleo del masculino y del femenino en las voces de sus protagonistas es un ejercicio —¡y qué necesario!— de flexibilidad artística.
,«Antología poética» seducirá a quienes aspiran a trascender la palabra escrita y a leer, agazapada y escondida tras ella, la verdad de la escritora y su mundo sin un aderezo. Descubriendo en sus versos a Raquel, uno termina por descubrirse a sí mismo.