Menina a mi pesar

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No subestimes a esta Menina. No sale a cuenta

La sátira española más afilada del año: humor negro, voz femenina y una radiografía feroz del Madrid que no sale en las fotos

En el corazón del Madrid de los Austrias, entre el Palacio de Oriente y Joy Eslava, hay un palacete neogótico que se cae a pedazos. Se llama La Cervina. Lo construyó un bisabuelo con un título nobiliario comprado al rey Alfonso XIII a cambio de favores que nadie quiere recordar, y hoy sus herederos sobreviven a duras penas entre obras eternas, goteras, deudas y la amenaza, cada vez más concreta, de la Ley de Memoria Democrática.

En ese palacete hay también un cuadro. Un retrato ecuestre del tatarabuelo colgado desde siempre en un pasillo oscuro, que los expertos del Prado se disponen a certificar como un auténtico Zuloaga. De valer casi nada a valer millones. La tabla de salvación que la saga estaba esperando. Excepto que, de pronto, alguien decide que no. Que ese cuadro no debería ser para ellos.

Y entre todos los personajes que habitan La Cervina —una diseñadora magrebí que prepara una colección para la pasarela EGO, un fraile jesuita que retransmite en Twitch desde las cocinas, un hacker zillennial que mina bitcoins en el sótano, una marquesa venezolana con aspiraciones literarias y un marqués convencido de que puede fundar un partido— hay alguien más. Alguien al que nadie tomó en serio porque salió, en sus propias palabras, feíta, bajita y regordeta. Alguien que heredó una enfermedad ósea, un parche en el ojo que decoró con tibias y calaveras, y una Moleskine negra donde lleva años anotando lo que no debería saber. La llaman la Menina, como el personaje del cuadro de Velázquez. Y si has llegado hasta aquí es porque sospechas, con razón, que va a ser ella la que cuente esta historia.

Lo que Juan Loste firma en su tercera novela es una sátira coral y feroz de la España de ahora mismo —la de la ultraderecha emergente, la cripto y el arte contemporáneo, la masonería femenina y el Orgullo, las puertas giratorias y las aplicaciones de citas— escrita con la acidez de Valle-Inclán, la densidad humana de Galdós y el ritmo de alguien que acaba de mirar Twitter hace cinco minutos. Una Succession a la española donde la hija menos esperada decide, por fin, que ya va siendo hora de hablar.

Prepárate: cuando sepas lo que ella sabe, ya no podrás desverlo.

Sinopsis

En el palacete neogótico del Madrid de los Austrias, los marqueses de Cervina llevan décadas sobreviviendo a lo que el resto llama crisis y ellos prefieren llamar contratiempos. El edificio se cae a pedazos. El patrimonio se evapora. Y la Ley de Memoria Democrática amenaza con abrir armarios que llevan años cerrados con llave.

La heredera menos esperada de la saga lo observa todo desde el margen. La Menina nació en el lugar equivocado de un árbol genealógico que nunca supo qué hacer con ella, y tiene la lengua más afilada del linaje. Aprendió temprano que cuando no tienes la gracia ni el aspecto que se te exige, te queda algo mejor: saber exactamente lo que los demás quieren ocultar.

Cuando un retrato del tatarabuelo pasa de valer unos pocos miles a muchos millones, la saga tiene su tabla de salvación. Alguien quiere arrebatársela. Y nadie ha contado con ella.

No subestimes a esta Menina. No sale a cuenta.

Así empieza el libro

León — 1967

Juan Loste

Licenciado en Ciencias Económicas, trabajó más de una década para el Banco Santander en Nueva York, Frankfurt y Madrid antes de dedicarse al desarrollo de marcas españolas como Uno de 50 o El Ganso, y a la dirección del espacio cultural Siluro Concept. Su estilo es directo, irónico e impregnado de lenguaje popular. Debutó con Confinados en Gower y continuó con Isabelle. Menina a mi pesar es su tercera novela.

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Menina a mi pesar es para ti si…

Sigues la política española con hartazgo y humor

Lees a Elvira Lindo cuando quieres reconocerte, a Marta Sanz cuando quieres incomodarte, y sigues la actualidad española con la misma mezcla de fatiga y fascinación que el resto de la gente razonable. Menina a mi pesar es la novela que le pone voz a esa mezcla: un palacete con goteras en el Madrid de los Austrias, un título comprado con favores al rey Alfonso XIII, un partido de ultraderecha que nace en una feria de decoración, y una narradora que lo observa todo con la lengua más afilada del linaje. Lo que Patria hizo con el drama, Loste lo hace con la comedia negra.

Viste Succession y sigues a BookTok

Tu dieta cultural cruza sin pudor la alta cultura y la cultura pop: entre temporada y temporada de Succession ves los desfiles de la MBFW, sigues a los bookstagrammers que saben de moda y te encantan las novelas con narradoras que parecen escritas para la serie que alguien rodará después. La Menina es exactamente eso: un personaje con voz, con estética y con universo —palacete neogótico, pasarela EGO, ARCO, sótano de hacker y cocinas de Twitch— que podrías estar recomendando mañana en tu feed. Succession a la española, con acento madrileño y con bisturí.

Echas de menos la sátira de Valle-Inclán

Enseñas, lees o simplemente amas la tradición satírica española: Quevedo, Valle-Inclán, Galdós, y te preguntas a menudo dónde está su heredera contemporánea. Menina a mi pesar es una respuesta muy seria a esa pregunta, vestida de comedia. Una novela picaresca tardía con una narradora que hereda el linaje de Lázaro de Tormes y lo actualiza a la era del podcast; un esperpento del Madrid de los Austrias que conoce tan bien a Goya como a Zuloaga, y que tiene además la ambición de dialogar con La saga de los Forsyte y con Señoras y señores de Terenci Moix. Para quien busca ficción española con tradición literaria real detrás, no decorativa.

Tu club de lectura necesita una sesión larga

Un palacete, ocho o diez personajes con trasfondos incompatibles conviviendo bajo el mismo techo, una narradora moralmente ambigua que escucha conversaciones ajenas por micros ocultos y toma notas en una Moleskine negra: hay material para discutir durante horas. Menina a mi pesar trae diez preguntas de debate hechas —sobre clase, identidad de género, maternidad elegida, corrupción, salud mental, el papel de las redes en la política— y un final que se abre más de lo que se cierra. El humor negro lo hace accesible. La profundidad garantiza que nadie saldrá de la sesión con la misma opinión con la que entró.

Información

Género

Narrativa

SubGénero

Sátira costumbrista, Novela de intriga y secretos familiares, Comedia negra, Novela sobre identidad y clase social

Público

Adultos (+18 años)

Edición

1

ISBN

978-84-10075-72-6

Páginas

450

Gracias

La Menina no era un personaje fácil de escribir. Era, sobre todo, un personaje fácil de traicionar: de hacerla más dulce, más digerible, más «heroína» de lo que a ella le habría gustado jamás. He intentado no traicionarla. Si has llegado hasta el final con ella —con su parche pintado de tibias, su Moleskine negra y su lengua afilada—, significa que ha encontrado exactamente a la persona que necesitaba.

Gracias por escuchar a quien, durante casi toda su vida, había aprendido que lo más seguro era no ser escuchada. Y gracias por reírte con ella en los momentos en los que reírse era, también, una forma de cuidarla.

Juan Loste

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