Este libro llegó como llegan las cosas importantes: sin hacer ruido, pero con la fuerza suficiente como para quedarse. No es solo un conjunto de poemas, es una conversación íntima con alguien que entiende LA VIDA MODERNA, con sus caos, sus dudas y esas ganas de desaparecer hacia CUALQUIER OTRA PARTE.
Entre sus páginas te enfrentas a tus propios MONSTRUOS, te ves recordando noches que marcan, personas que duelen, palabras que no dices. También encuentras consuelo, como si alguien te susurrara TE ENTIENDO justo cuando más falta hace.
Hay textos que parecen escritos desde otro mundo, como si vinieran de un EXOPLANETA, pero que curiosamente aterrizan dentro de lo que uno siente.
Este libro también celebra. Tiene luz. Tiene páginas que te empujan a levantarte, a gritar VIVA LA VIDA, aunque no siempre sepas cómo... en medio de todo eso, hay una certeza: LA SALVACIÓN puede estar en las palabras, en los recuerdos, o en la forma de mirar.
Yo personalmente, terminé la última página imaginando MI GRAN NOCHE. Esa en la que uno baila sin pensar, ama sin miedo y, por fin, se siente en casa.